Los desfiles escolares suelen presentarse como la máxima expresión de patriotismo de nuestros jóvenes. En el papel, estas actividades se alinean con lo que busca el Ministerio de Educación: formar ciudadanos con identidad, conciencia histórica y valores cívicos. Hasta ahí, la teoría suena bien.
Sin embargo, la realidad en la pista de desfile suele ser muy distinta. Lo ocurrido recientemente en la UGEL Sur encendió las alarmas: puntajes que variaban de forma escandalosa y drástica entre una evaluación y otra. Resulta preocupante que el esfuerzo de meses de un grupo de estudiantes pueda ser aplastado por la decisión subjetiva, o incluso sospechosa, de una sola persona en el jurado.
El verdadero patriotismo no se demuestra marcando el paso de forma perfecta según el capricho de un juez, sino aprendiendo a vivir en una sociedad justa. Cuando los resultados de una competencia escolar se perciben imparciales o manipulados, se le envía un mensaje devastador a la juventud. Felices Fiestas Patrias a todos los estudiantes que siguen creyendo en un Perú mejor. Ellos merecen evaluaciones transparentes y un sistema que realmente valore y respete su esfuerzo.

