Con más de 26 años de trayectoria como director designado en distintas instituciones educativas, el maestro Alan Álvarez conoce de cerca la evolución, las anécdotas y las verdaderas crisis que afronta un líder escolar. Lejos de la antigua imagen del director intocable, Álvarez describe el rol actual con una cruda y empática metáfora: «Los directivos somos tipos ‘sándwich’, atrapados en el medio de las exigencias de los padres de familia y las presiones de entes superiores como la UGEL y la GREA».
Esta posición intermedia obliga a los directores a desdoblarse en múltiples profesiones del sector social. Según explica Álvarez, hoy en día actúan como psicólogos, asistentes sociales e incluso como conciliadores legales entre padres de familia que disputan la tenencia o las responsabilidades de sus hijos, situaciones que obligan al directivo a tener una sólida preparación humana y legal.
Del terno y el temor al buzo y la cercanía
El director también reflexionó sobre cómo ha cambiado la percepción de la autoridad a través del tiempo y la vestimenta, recordando que «el hábito no hace al monje».
«Antes, a los directores jubilados los reconocías de lejos; eran directores en su traje y en su comportamiento rígido. Antes se usaba la frase ‘si te portas mal, le llamo al director’ y nos veían como los ‘cucos’ de la escuela. Hoy las cosas han cambiado, vamos con buzo, priorizando la cercanía. En el fondo, estimamos y queremos bastante a los estudiantes, ellos son la razón de ser del sistema educativo», afirma.
Al respecto, comparte una divertida anécdota de cuando asistió en ropa deportiva a la institución educativa Aire Libre: «Una niña de primer grado se me acercó y me dijo: ‘Director, hoy no vas a ser director’. Eso demuestra cómo los niños asocian la vestimenta con el rol».
La burocracia digital: El enemigo del líder pedagógico
Más allá de las anécdotas, Álvarez —quien también se desempeña como presidente de la Asociación de la Red de las Inteligencias Múltiples— lanzó una dura crítica a la excesiva carga administrativa que el Ministerio de Educación impone actualmente a los colegios.
El directivo advirtió que el uso obligatorio de una saturación de plataformas digitales termina asfixiando la verdadera labor de enseñanza:
- Plataformas de gestión: SIAGIE, SIMON, SISEVE y ESVIGE.
- El impacto real: «Estas herramientas impiden la labor como líder pedagógico. Actualmente, el 99% del tiempo se dedica a la parte administrativa y solo el 1% a la parte pedagógica», lamentó.
Finalmente, Álvarez recordó que ante cualquier situación de conflicto o denuncia dentro del plantel, los directores deben actuar con extrema cautela legal. «Hay que hacer el debido proceso según la Ley 27444 (Ley del Procedimiento Administrativo General) y cumplir estrictamente con todo lo que corresponden los protocolos escolares», concluyó, evidenciando que el director moderno debe ser tanto un pacificador social como un experto en administración pública.

