Los actos conmemorativos por el día de la bandera llegó a su momento cumbre con el discurso de orden, a cargo del reconocido profesor Luis Alberto Huarahuara Farfán, cuyas palabras resonaron con fuerza entre los estudiantes, maestros y autoridades presentes.
Con una analogía que conectó la gesta histórica de la batalla de Arica con la realidad actual del país, el docente Huarahuara redefinió el concepto de patriotismo para la juventud de hoy, dejando frases que invitan a la acción y a la conciencia social.
Las aulas como las nuevas trincheras
Haciendo eco de la famosa respuesta del héroe nacional Francisco Bolognesi, el profesor Huarahuara sacudió el auditorio al dirigir un mensaje directo a los alumnos sobre el verdadero valor del aprendizaje:
«Tu último cartucho no es una bala, es tu educación. Cada hora que pasa estudiando, cuestionando y aprendiendo, estás desarmando a la ignorancia y a la pobreza», exclamó con firmeza el docente, arrancando los aplausos de los asistentes.
Asimismo, instó a los jóvenes a dar la batalla diaria desde sus propios espacios, promoviendo la ética y la convivencia pacífica. «Tu trinchera es tu aula cuando decides no hacer trampa, cuando rechazas la violencia, cuando proteges al compañero que sufre acoso o cuando te niegas a normalizar la violencia», enfatizó, delimitando el verdadero civismo moderno.
Un fuerte llamado a las autoridades y maestros
El discurso de orden también incluyó una profunda y crítica reflexión histórica dirigida a los líderes del sector educativo y a sus colegas docentes, recordando el trágico destino de los defensores del Morro de Arica.
«La historia nos enseña que Bolognesi y sus hombres fueron abandonados a su suerte, esperando unos refuerzos que nunca llegaron. Nuestras autoridades y maestros debemos entender que nuestros estudiantes no pueden ser los nuevos soldados abandonados en el morro de la ignorancia», sentenció Huarahuara Farfán.
La ceremonia por el Día de la Bandera en la GUE Mariano Melgar no solo cumplió con el tradicional protocolo cívico, sino que se convirtió, gracias a este discurso, en un espacio de renovación de compromisos reales: el de los alumnos por estudiar con honestidad y el de las autoridades por no abandonar el futuro de la educación pública.

