Pese al clima de tensión, el prefecto regional, César Gonzalo Rodríguez, ratificó la fecha oficial de la llegada del jefe de Estado y calificó las protestas de «sin sentido». La autoridad política argumentó que los reclamos no caben en este momento porque la estructura civil principal ya está terminada y el gobierno de Balcázar se encuentra en su etapa de cierre.
Ante el descontento, diversos gremios y colectivos civiles ya han anunciado movilizaciones de protesta contra el mandatario. Entre las organizaciones que manifestaron su rechazo formal se encuentran los Frentes de La Joya y la Panamericana Sur, los Gremios de Transportistas, y diversas Asociaciones de la Autopista (como Las Lomas, Copacabana y Horeb), quienes exigen la culminación real del proyecto tras años de promesas.
A pesar del optimismo del Ejecutivo y del Gobierno Regional, informes técnicos y de la Contraloría General de la República advierten que el puente no podrá ser utilizado de forma inmediata por los usuarios. El proyecto de la Autopista Arequipa–La Joya, que ya arrastra más de una década de retrasos, presenta tres deficiencias críticas que impiden su puesta en marcha:
- Aislamiento vial por falta de accesos: No se han construido los empalmes ni los accesos principales hacia la carretera Panamericana Sur. Sin estas vías de conexión, los vehículos simplemente no pueden entrar ni salir del puente.
- Aún quedan pendientes el asfaltado final, la instalación de la señalización definitiva y el levantamiento de los muros de seguridad vial.
- Componentes troncales paralizados: El megaproyecto general de la autopista sigue sin liquidarse. Sigue en el limbo la construcción de los túneles mellizos y otros tramos mayores que son indispensables para que la vía funcione verdaderamente como una autopista rápida.

