El periodista Mitzar Castillejos Tenazoa, natural de Aguaytía, falleció luego de permanecer 14 días internado a causa de un atentado armado perpetrado en su contra en la región Ucayali. Su muerte fue confirmada por la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) y por el Ministerio de Salud, y eleva a cuatro el número de periodistas asesinados en el país en lo que va del 2025.
Castillejos fue atacado por sicarios a plena luz del día, cuando se encontraba cerca de su vivienda, en una zona concurrida de Aguaytía. Dos sujetos le dispararon varias veces antes de huir, en un ataque que no presentó indicios de robo y que ha sido vinculado a su labor periodística de denuncia.

Tras el atentado, el comunicador fue trasladado de emergencia al Hospital de Tingo María, donde ingresó con múltiples heridas de bala y fracturas, aunque sin órganos vitales comprometidos. Posteriormente fue derivado al Hospital María Auxiliadora, en Lima, donde su estado se agravó.
El Minsa informó que el periodista desarrolló un shock séptico de origen abdominal y torácico, lo que obligó a una intervención quirúrgica de emergencia. Pese a los esfuerzos médicos, falleció en el postoperatorio inmediato el 26 de diciembre.
Castillejos era conductor de Radio Latín Plus 107.7 FM y director del portal Bato a Informarte Noticias. Además, conducía un programa televisivo en el que abordaba presuntos actos de corrupción y cuestionaba a autoridades y candidatos locales, lo que lo había colocado en el centro de controversias políticas en la zona.
Para la ANP, el crimen confirma un patrón de violencia sistemática contra periodistas en regiones, donde informar sobre corrupción y poder local se ha convertido en una actividad de alto riesgo. El gremio exigió a la Policía Nacional y al Ministerio Público una investigación “rápida, exhaustiva y transparente” para identificar tanto a los autores materiales como intelectuales.

Con la muerte de Castillejos, ya son cuatro los periodistas asesinados en el Perú en 2025. Antes que él, fueron ultimados Gastón Medina en Ica, Raúl Celis en Iquitos y Fernando Núñez Guevara en Pacasmayo. En todos los casos, las víctimas investigaban o denunciaban hechos vinculados a corrupción y poder local, y los ataques habrían sido por encargo.
Zuliana Lainez, presidenta de la ANP, advirtió que ninguno de estos crímenes ha sido esclarecido hasta el momento, lo que alimenta la impunidad y envía un mensaje de permisividad frente a la violencia contra la prensa. En la misma línea, el Consejo de la Prensa Peruana alertó que la falta de protección estatal y el avance de economías ilegales agravan la vulnerabilidad de los comunicadores fuera de Lima.
La muerte de Mitzar Castillejos vuelve a poner en evidencia una realidad alarmante: en el Perú, ejercer el periodismo crítico puede costar la vida, mientras las investigaciones avanzan lentamente y las garantías de seguridad siguen siendo insuficientes.

