MAJES — La Policía Nacional del Perú y el Ministerio Público iniciaron una investigación exhaustiva tras el descubrimiento del cadáver de Joel Hernán Qquenta Mamani (34). El cuerpo de la víctima yacía en el asiento del conductor de su propio automóvil, un Kia Picanto color plomo con placa de rodaje X2T-142, el cual permanecía estacionado en la vía pública del sector Las Malvinas, en El Pedregal.
Fueron los vecinos de la urbanización quienes dieron la alerta a las autoridades locales al notar la presencia sospechosa de la unidad. Al aproximarse, los agentes de Serenazgo y los efectivos policiales constataron que el conductor no presentaba signos vitales. Los peritos de criminalística advirtieron indicios claros de violencia en el vehículo y en el cuerpo de la víctima.
Se visualizaron manchas de sangre líquida tanto en la manija exterior como en la parte inferior de la puerta del conductor. El cadáver presentaba cortes severos en el torso, compatibles con heridas causadas por un ataque con arma blanca. El cuerpo fue internado en la morgue de la jurisdicción para determinar con exactitud las causas del deceso y corroborar el tipo de arma empleada.
La información preliminar de los investigadores señala que Qquenta Mamani habría estado trabajando en la zona antes de reunirse con al menos dos sujetos desconocidos. El grupo comenzó a consumir bebidas alcohólicas en la vía pública, momento en el que se habría desatado una fuerte discusión que terminó en el fatal ataque. Tras el homicidio, los sospechosos huyeron del lugar con rumbo desconocido.
Hasta la escena del crimen llegaron consternados los tíos y la hermana de la víctima, quienes procedieron con la identificación oficial del cadáver. En medio de escenas de dolor, los familiares exigieron a la delegación policial de Majes celeridad para capturar a los responsables. «Que se haga justicia porque mi sobrino ha sido una persona sana, no era ningún maleante. Exigimos justicia», declaró públicamente la tía del fallecido

