En una emotiva jornada de identidad y misticismo, la Comunidad para el Desarrollo Humano (CHD) conmemoró este domingo 21 de junio el Solsticio de Invierno, una fecha que marca el inicio del Año Nuevo Andino y la festividad del Inti Raymi. Los actos oficiales contaron con el honor de tener al señor Francisco Carpio Jordán, presidente de la organización, como el encargado de izar el pabellón nacional.
El evento sirvió para reflexionar sobre la profunda visión cosmopolita de los incas, quienes entendían el universo como un todo interconectado. Esta perspectiva se traduce en un eterno amor a la Pachamama (la Madre Tierra), recordándonos la necesidad de convivir en armonía con la naturaleza.
Históricamente, el solsticio de invierno no solo representa un cambio astronómico, sino el renacimiento del Sol. Durante la colonización, esta importante festividad andina fue superpuesta con el nombre de San Juan; sin embargo, su esencia mística permanece intacta.
Como parte de los actos tradicionales, los miembros de la comunidad realizaron el sagrado pago a la tierra en plena Plaza de Armas de Arequipa, un ritual de agradecimiento frente a la mirada de ciudadanos y turistas que incluyó la degustación y el respeto hacia la hoja sagrada de los incas: la coca.
Durante la ceremonia se recordó un hito histórico clave: cuando el recordado alcalde del Cusco, Daniel Estrada Pérez, declaró el Día Jubilar de dicha ciudad y suprimió la celebración de la fundación española, priorizando el Inti Raymi como una fiesta de carácter turístico y de orgullo nacional.
El presidente de la CHD dejó un mensaje contundente para las futuras generaciones desde el corazón de la plaza arequipeña, instando a la población a no dejar de lado nuestra cultura y a mantener viva esa relación cosmopolita de amor puro hacia la Pachamama, el suelo que nos sostiene y nos da vida.

