Arequipa. Una potente explosión estremeció la mañana del lunes la parte alta de Villa Fontana, en Cerro Colorado. El estruendo provenía de un taller de pirotécnicos legalmente autorizado por la municipalidad, donde tres trabajadores murieron mutilados y un cuarto quedó gravemente herido. Lo que parecía un lugar para fabricar juegos artificiales estaría operando con otro fin: prepararía explosivos de fragmentación para voladuras, según las primeras indagaciones.
El local —ubicado en la manzana B, lote 1 de la Asociación de Pirotécnicos— contaba con licencia municipal, según confirmó Marco Antonio Zanabria, subgerente de Licencias de la comuna distrital. La última inspección fue realizada en diciembre de 2024. La autorización estaba a nombre de Teodoro Huanca Puma y registraba cuatro trabajadores.
Pero la escena fue desoladora: restos humanos esparcidos, ambientes de sillar derrumbados y una nube gris visible desde otros distritos. El único sobreviviente, Saúl Challco Huanca (32), fue trasladado de emergencia al hospital Honorio Delgado con quemaduras y fracturas. La empresa brasileña IPP —que arrendaba el local— no elaboraría pirotecnia festiva, sino explosivos industriales, usados en minería y voladuras, según refieren las primeras indagaciones.
La Policía, Bomberos, la UDEX, Ministerio Público y autoridades municipales acudieron al lugar. El informe preliminar indica que una deflagración por mal manejo de insumos explosivos generó la onda expansiva que causó la tragedia.

