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La última noche de Roiser García: celebró el día del padre y hoy lloran su partida

La noche del viernes 19 de junio empezó como un festejo y terminó en una tragedia, el cuerpo h3r1d0 de Roiser fue abandonado en las calles de Mariano Melgar tras tomar un falso taxi.

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[Crónica]. Roiser García Casani, un ingeniero de sistemas cusqueño de 45 años que entregaba sus días a construir el hospital de contingencia del Iren Sur, abordó un taxi gris a la medianoche, el pasado viernes 19 de junio, sin embargo, nunca llegó a su destino.

Su cuerpo h3r1d0 fue abandonado horas después en una vereda fría, marcando el inicio de una dolorosa tragedia de inseguridad ciudadana.

Un festejo sin retorno

Roiser disfrutaba aquella noche. Celebraba el Día del Padre por adelantado junto a sus compañeros de labores. La ruta de celebración los llevó primero a una pollería y luego a la vibrante avenida Dolores, en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero.

Al dar la medianoche del sábado, el cansancio ganó la jornada. El ingeniero se despidió de sus amigos en la acera y subió a un automóvil gris con dirección a su hogar en Cerro Colorado. Los testigos lo vieron partir confiados, ignorando que el vehículo era una trampa manejada por la delincuencia.

Abandonado en las frías calles de Mariano Melgar

A las 5:15 de la mañana del sábado, la penumbra de una calle en Mariano Melgar, a pocas cuadras de la comisaría de Jerusalén, escondía una escena desgarradora. Serenos del distrito divisaron un cuerpo tendido e inconsciente sobre el asfalto. Era Roiser.

Los videos de las cámaras de seguridad de los vecinos revelaron segundos de horror: el mismo auto gris se estacionó en silencio, dos hombres bajaron a prisa, arrojaron el cuerpo herido del ingeniero como si fuera un despojo y huyeron perdiéndose en las calles arequipeñas. Roiser presentaba una fractura severa en la cabeza, producto de un golpe brutal.

Una agonía entre la negligencia

El traslado al Hospital Goyeneche activó una carrera desesperada por su vida. Los médicos lo ingresaron de urgencia a quirófano para contener el daño cerebral, mientras su familia viajaba a toda prisa desde el Cusco con el corazón a mil por hora.

Sin embargo, hoy 23 de junio, los monitores de la unidad de trauma shock se apagaron, Roiser no resistió. Mientras el entorno médico luchaba, la burocracia mostraba su peor cara: la familia denunció que la policía tardó valiosas horas iniciales sin mover un solo dedo para investigar el paradero del auto o registrar las evidencias del asalto.

«Pasamos el Día del Padre entre lágrimas, esperando que mi hermano despierte, relató quebrado su hermano Jonathan, quien pidió a las autoridades investigar a profundidad el caso.

Hoy, el hospital que Roiser ayudaba a construir se queda sin un ingeniero y la ciudad de Arequipa se queda con el eco de un pedido de justicia de sus familiares, que exigen la captura de los falsos taxistas que apagaron su vida, sus proyectos y que dejaron una hija sin su padre, aquel tercer domingo de junio.