En un campo ubicado en el anexo de Achambi, distrito de Tomepampa, provincia de La Unión, la agricultora Cristina Barreros cultiva más de 190 variedades de papas nativas y seis variedades de papa pigmentada. A casi 4 mil metros sobre el nivel del mar, cosecha una vez al año tubérculos de diversas formas, tamaños y colores.
“Comencé con 20 variedades. Me puse una meta: donde vaya y vea una papita rara, me la compro aunque sea medio kilito. De esa manera fui reuniendo y buscando las más bonitas. Luego las siembro mezcladas”, contó al programa Infoplantas de Radio Yaraví.
Doña Cristina recuerda que desde muy pequeña observó en su padre una gran pasión por el cultivo de diferentes variedades de papa, una tradición que decidió continuar y fortalecer con el paso de los años. Gracias a ese esfuerzo, destacó recientemente en el Festival de la Papa realizado en el Parque Los Ccoritos, en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero.
“Estas papas las sembramos en noviembre y las cosechamos en mayo; es decir, solo tenemos una cosecha al año. Hay papitas que tengo, por ejemplo, como la Garra de Oso, que madura en siete meses y es una papa espectacular que mucha gente se lleva”, comentó.
La agricultora señaló que cada variedad posee características particulares en sabor, textura y color, lo que convierte a su cultivo en una valiosa muestra de la biodiversidad de las papas nativas que se conservan en las zonas altoandinas de Arequipa.

