En una decisión casi unánime, el Pleno del Congreso aprobó el dictamen del Proyecto de Ley 4933/2022-CR, el cual regula las condiciones mínimas para la comercialización ambulante de huevos de gallina y codorniz (cocidos y pelados).
La iniciativa legal recibió 99 votos a favor, ninguno en contra y una sola abstención, quedando además exonerada de la segunda votación obligatoria para acelerar su promulgación. Durante el debate parlamentario se destacaron los siguientes puntos sobre el impacto y alcance de la nueva normativa.
Fin a las persecuciones: El autor de la ley, Wilson Soto, informó que la medida beneficiará directamente a más de 7 000 madres de familia, quienes ahora podrán trabajar sin el temor de que los fiscalizadores municipales les decomisen su mercadería.
Orden y formalidad: El legislador Alejandro Cavero precisó que la ley introduce mecanismos de registro oficiales, así como deberes específicos vinculados al uso correcto y la limpieza del espacio público utilizado.
Fiscalización justa: La congresista Susel Paredes argumentó que la norma dará un marco de justicia a las labores de control municipal, ordenando la actividad sin desproteger a los trabajadores independientes.
Seguridad alimentaria: Ana Zegarra, presidenta de la Comisión de Descentralización, sustentó que las reglas mínimas garantizan condiciones de salubridad básicas tanto para los comerciantes como para los consumidores finales.
Con esta aprobación, el Parlamento busca integrar a la economía formal un sector comercial históricamente ignorado, dotándolo de derechos frente a los municipios, pero exigiéndole el cumplimiento estricto de la higiene en las calles.

